La escuelita:

En la década de los 50 nace una nueva forma de hacer periodismo, de una forma más moderna y basada en el modelo norteamericano gracias a Pedro Baltan, quien regresó al país después de una rica experiencia de sus frecuentes viajes a Estados Unidos, y haber palpado de cerca la maravilla de la precisión e influencia social y política del periodismo norteamericano, pues tuvo la suerte de ser amigo cercano de Arthur Hays Sulzberger, editor del diario, The New York Times. Es por esto que con todo este aprendizaje decide ponerlo en práctica a través de “La Prensa”, medio de comunicación del cual ya formaba parte.



Pedro Beltran
Diario 'La Prensa'



No obstante, Beltrán era consciente de que le hacía falta el recurso humano preparado, ya que en esas décadas a quienes se llamaban periodistas eran gente bohemia, poetas o escritores ocasionales debido a que en ese entonces no se contaba con una escuela de periodismo.

Fue así que convoco a jóvenes de ese entonces, quienes, más adelante, se convertirían en los miembros aplicados de la “escuelita”, nombre con el que se conoció al grupo de jóvenes, que bajo las instrucciones de Don Pedro Beltrán, serían quienes iniciarían el gran cambio y que con el transcurrir del tiempo se convertirían en artífices del periodismo nacional. Un requisito indispensable para tal honor era poseer un nivel cultural lo suficiente alto y una inquietud periodística constante.

De este grupo de jóvenes se consolidó una de las generaciones que vendría a ser la de mayor prestigio intelectual del país, ‘La Generación de los 50’ estuvo conformada por, Mario Vargas Llosa, Fernando de Szyszlo, Julio Cotler, Sebastián Salazar Bondy, entre otros, y entre los más actuales tenemos a: Federico Salazar, hijo de Arturo Carlos Espá; Pablo Cateriano; Jaime Bayly, entre otros. Y, lo que tienen en común todos estos periodistas es que tenían/ tienen un carácter contestatario lo que les otorgo el privilegio de que Don Pedro Beltrán para que se fijara en ellos y así los convocara.



Salazar Bondy
Mario Vargas Llosa
Julio Cotler

Federico Salazar
Jaime Bayly
Pablo Cateriano

En este periodo revolucionario, los cambios de forma y fondo, que implantó Beltrán en su ‘escuelita’ fueron los siguientes:

  • Simplificación y condensación del lenguaje en los titulares 
  • Unidad 
  • Catalogación de tipo, establecimiento de sistemas de contabilidad e introducción de la carilla milimetrada 
  • Estudios y aplicación de nuevos métodos para su circulación y sus respectivos controles 
  • Introducción de su nuevo sentido de publicidad 
  • Concepción objetiva de la noticia 
  • Recuperar la primera página, que hasta ese entonces estaba poblada de publicidades 
  • La independencia de las editoriales y de los artículos firmados 
  • Revalorización de las fotografías e ilustraciones 
  • Separar la información (news) de la opinión (views)

En conclusión, la inauguración de esta ‘escuelita’ representó, para algunos, el mejor esfuerzo de planificación aplicada en el proceso de construcción de la noticias en un periódico de Lima; es decir, un ejercicio de autocrítica diaria que redundó en la calidad de la información debido al afán perfeccionista que buscaba Beltrán meticulosamente en los aciertos y desaciertos en la información, tratando de, con cada acotación, mejorar la calidad y la técnica periodística.


Fuentes:
Tovar, A. R., Ferraro , C., & Arroyo, F. (s.f.). Grupo Quilca. Recuperado el 19 de Febrero de 2014, de Blogspot: http://grupoqilqa.blogspot.com/2011/06/aportes-de-la-literatura-al-periodismo.html
Michilot, M. M. (2013). En M. M. Michilot, 100 años de periodismo en el Perú. Lima: Universidad de Lima.

Redactado por Marcela Vera Hurtado